Relato Ribadedeva Asturias 01/02/2012 Actualidad

En mi casa, y en la de la mis vecinos, las agendas telefónicas guardan muchos números que empiezan por 00, el prefijo internacional. Nuestra familia de aqui sabe que la ducha también se llama regadera y nuestra familia de allí que la manzana más rica es la reineta. No pasa nunca la fiesta del pueblo sin el recuerdo de los que están en otra frontera, no hay un luto o un nacimiento que no se sienta intensamente, por encima de mares o kilómetros. Es que somos tierra de emigrantes. En realidad, toda la tierra es de emigrantes. Desde los pueblos antiguos, se producían desplazamientos de poblaciones primero de sur a norte y después de este a oeste. Si buscamos una fecha para empezar a contar la historia, es la época de los Reyes Católicos la que nos abrió las puertas de otro continente que, hasta el siglo XVIII se nombró aqui como \"territorios de ultramar\". América acogió numerosos compatriotas cántabros y astures, especialmente durante finales del siglo XIX y hasta mediados del siglo XX. A partir de esa fecha, nuestra emigración se produjo sobre todo a otros países del entorno europeo. No es inusual tropezar con algún comercio, almacén o cafetería en cualquier país que se nombren como algún pico, río o esquina de algún paisaje del terruño. En nombre de esos afectos,en nombre de nuestra historia, contamos algunos sucedidos de la emigración en otros países. Como decía el gran poeta León Felipe, \"Poetas, nunca cantemos/ la vida de un mismo pueblo /ni la flor de un solo huerto/ que sean todos los pueblos /y todos los huertos nuestros\".