CONTRA EL PESIMISMO Ribadedeva Asturias 01/02/2012 El Norte de Lucas

No hay día que no nos levantemos con una bofetada de la crisis. Cifras, estadísticas, declaraciones, cálculos, presagios, análisis…todo apunta hacia abajo en estos tiempos críticos. El Banco de España dice que iremos a peor, lo confirma y hasta aumenta y corrige el Fondo Monetario Internacional. Para rebajar el déficit público el gobierno anuncia ajustes y ya se calculan en decenas de miles de millones de euros lo que habrá que recortar. El paro crece, y dentro de poco seremos cerca de cinco millones y medio de parados, un 23 por ciento de la población que busca trabajo y puede hacerlo…Datos como estos nos sobrecogen cada mañana y nos dan el desayuno. Más crisis, más paro, más cierres…más sufrimiento y desesperanza. El miedo se mete en nuestra vida y apenas nos atrevemos a salir de casa no sea que gastemos o vayamos a perder lo nuestro. Estamos abocados al desánimo…¿estamos abocados al desánimo? Si uno se lo pregunta más de dos veces, puede que la respuesta sea no. Miremos lo que tenemos alrededor: ¿hay gente con nosotros? ¿hacen algo por mí? ¿hago yo algo por ellos? Alguien que nos quiera y a quien querer seguro que encontramos. Y no lejos. Pero aún así…¿no tenemos por delante nada por lo que luchar? ¿Cambiaremos las cosas si únicamente esperamos a que escampe? ¿Qué nos motiva y qué hacemos para que nos motive? Un filósofo austriaco contemporáneo, Victor Frankl, que pasó un largo tiempo en Auswitz, escribió que si tienes un por qué para vivir encontrarás casi siempre el cómo. Ese camino es el que debemos trazarnos para acabar con el pesimismo, para no estar irremediablemente abocados al fracaso. No es ingenuidad, sino sentido práctico. Claro que hay paro, claro que hay crisis, claro que hay cifras y declaraciones para desanimarse cada mañana. Pero la renuncia expresa al desánimo, la determinación de no dejarse vencer por el pesimismo aún en la peor de las circunstancias es el único camino posible para salir de aquí. Todos nos necesitamos a todos, pero nuestra voluntad y nuestro inconformismo, las ganas de luchar y de vivir tienen que ser actitudes individuales con las que nos comprometamos todos cada mañana. Ser conscientes, observar y compartir.
La victoria no está garantizada, pero si no plantamos cara al pesimismo, seguro que además será imposible.